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Entrevista a Amalia Corben

  • Foto del escritor: anel-books
    anel-books
  • 23 jul 2025
  • 11 Min. de lectura

Entrevistador: Amalia, muchas gracias por acompañarnos. Para empezar, ¿podrías contarnos un poco sobre ti y cómo Melbourne ha influido en tu escritura, especialmente en Bruma y Fuego?


Amalia Corben: Gracias por invitarme, es un placer. Melbourne es una ciudad increíblemente diversa y vibrante, con un clima cambiante y paisajes muy variados, desde parques frondosos hasta costas brumosas. Todo esto ha sido una fuente constante de inspiración para mí. Por ejemplo, las mañanas nubladas y esa niebla que a veces envuelve la ciudad me ayudaron a construir la atmósfera misteriosa y mágica de los Reinos Olvidados en Bruma y Fuego. Siento que Melbourne, con su mezcla de lo urbano y lo natural, me conectó con esa sensación de estar siempre al borde de un mundo oculto, justo debajo de lo cotidiano.


Entrevistador: ¡Qué hermoso! ¿Tienes alguna anécdota relacionada con algún lugar de Melbourne que haya quedado impregnada en tu novela?


Amalia Corben: Sí, recuerdo que mientras caminaba por el Royal Botanic Gardens, una mañana especialmente fría y neblinosa, me encontré con una vieja estatua cubierta de musgo, casi oculta entre las ramas. Me fascinó la idea de que ahí, en un lugar tan común para muchos, hubiese una presencia tan silenciosa y ancestral. Eso se convirtió en la semilla para la creación de ciertos lugares sagrados en la novela, como las Ruinas de Lirien, donde el pasado y la magia conviven bajo la apariencia de ruinas olvidadas. Fue un momento muy especial, porque esa conexión con la naturaleza y la historia me hizo entender cómo podía entretejer esos elementos en mi historia.


Entrevistador: Sin duda, esa mezcla de lo mágico con lo cotidiano hace que tu novela se sienta tan real y cercana. ¿Cómo fue para ti incorporar esos detalles de Melbourne sin que se notara demasiado explícito?


Amalia Corben: Creo que la clave está en capturar la esencia, no necesariamente el lugar literal. El aire húmedo, el murmullo de las hojas, la luz difusa de una mañana gris... todo eso se puede trasladar a un mundo imaginario sin que el lector piense “esto es Melbourne”, sino que simplemente sienta esa atmósfera. Para mí, la magia está en los detalles sensoriales, en cómo percibimos el mundo que nos rodea y cómo esos sentimientos pueden ser universales, aunque la inspiración venga de un lugar específico.


Entrevistador: Amalia, en la última entrega nos hablaste del Royal Botanic Gardens y cómo ese entorno influyó en las Ruinas de Lirien. ¿Hay otros lugares en Melbourne que hayan dejado una huella especial en tu proceso creativo?


Amalia Corben: Definitivamente. Otro lugar que me encanta es la costa cerca de St Kilda. Las mañanas junto al mar, con la bruma y el sonido constante de las olas, me ayudaron a imaginar esos momentos de introspección de Lina y Kai, especialmente cuando están en transición entre sus mundos. La sensación de infinito, la inmensidad del océano, siempre me ha parecido un símbolo poderoso de misterio y posibilidad. En varias escenas, quise transmitir esa misma mezcla de calma y tensión, esa frontera difusa entre lo conocido y lo oculto.


Entrevistador: ¿Puedes compartir alguna anécdota relacionada con esas visitas a la costa?


Amalia Corben: Sí, recuerdo una vez que estaba escribiendo una escena crucial para Bruma y Fuego mientras caminaba por la playa, justo cuando la niebla comenzaba a despejarse y el sol apenas empezaba a asomar. De repente, apareció un cormorán que se posó muy cerca, mirándome fijamente. Fue un momento tan íntimo y silencioso que sentí como si la naturaleza misma me estuviera dando permiso para contar esa historia. Ese instante quedó grabado en mi mente y, de alguna manera, lo traduje en la relación de los protagonistas con la magia y los secretos que emergen en su camino.


Entrevistador: ¡Qué mágico! Parece que la conexión con la naturaleza es muy fuerte para ti y para la historia. ¿Crees que vivir en Melbourne ha moldeado el estilo de tu escritura o el tono que eliges?


Amalia Corben: Sin duda. Melbourne tiene una atmósfera melancólica y a la vez llena de vida, que creo que se refleja en mi forma de escribir. Me gusta que mis historias tengan ese equilibrio entre lo bello y lo oscuro, la luz y la sombra, algo muy presente en esta ciudad. Además, la multiculturalidad y el dinamismo urbano también me han enseñado a darle voz a personajes complejos y a explorar temas como la identidad y el sentido de pertenencia, que están muy presentes en Bruma y Fuego.


Entrevistador: Amalia, en las partes anteriores hablamos sobre cómo la naturaleza y la ciudad de Melbourne han influido en Bruma y Fuego. ¿Hay algún momento específico en tu vida en Melbourne que haya marcado un punto de inflexión para tu escritura?


Amalia Corben: Sí, recuerdo con mucha claridad una tarde en los Dandenong Ranges, un bosque cerca de Melbourne que parece sacado de un cuento de hadas. Estaba caminando sola, rodeada de helechos gigantes y árboles centenarios, cuando me encontré con un pequeño claro bañado por rayos de sol filtrados entre las hojas. Fue un instante casi mágico, porque en ese silencio absoluto, sentí una conexión muy fuerte con la idea del mundo fae que estaba desarrollando. Ese lugar me dio la certeza de que debía sumergirme en esa historia y darle vida con todo lo que tenía.


Entrevistador: Parece un momento casi místico. ¿Sueles buscar esos lugares de inspiración en la naturaleza cuando escribes?


Amalia Corben: Absolutamente. La naturaleza tiene ese poder de calmar y, a la vez, de abrir la imaginación. Muchas veces, cuando la trama o los personajes se vuelven difíciles de manejar, una caminata por un parque o un bosque cercano me ayuda a despejar la mente y a encontrar nuevas ideas. Además, creo que esa energía se siente en el texto, porque trato de transmitir esa misma mezcla de misterio, belleza y peligro que viví en esos lugares.


Entrevistador: ¿Alguna anécdota curiosa durante esas salidas?


Amalia Corben: Una vez, en el Royal Botanic Gardens, mientras anotaba ideas en mi cuaderno, un cuervo se posó muy cerca de mí y empezó a hacer ruidos extraños. Fue tan insistente que pensé que quería decirme algo. Me reí y pensé que, quizás, era una señal para que profundizara más en la relación entre Lina y Kai, especialmente en sus momentos de tensión y vulnerabilidad. Desde entonces, ese cuervo se volvió casi un símbolo personal de inspiración para mí.


Entrevistador: Amalia, hablando de símbolos como ese cuervo que mencionaste, ¿qué papel juegan los símbolos y los elementos místicos en Bruma y Fuego? ¿Cómo decides cuáles incluir?


Amalia Corben: Los símbolos son fundamentales para dar profundidad y textura al mundo que creo. En Bruma y Fuego, quise que el fuego no fuera solo un elemento visual o una fuerza mágica, sino también un símbolo de transformación, pasión y peligro. Por eso, el tatuaje de fuego en Lina es más que una marca física; representa su despertar interior y el poder que está por descubrir.


Además, incluyo elementos místicos que tienen raíces en mitologías clásicas y folclore, pero los reinvento para encajar en la trama. Por ejemplo, la “Llama Eterna” está inspirada en la idea de un fuego sagrado que nunca se apaga, un símbolo de esperanza y también de sacrificio. Siempre busco que esos símbolos tengan un significado emocional para los personajes, para que el lector pueda sentir esa conexión.


Entrevistador: ¿Hay algún símbolo o motivo recurrente que consideres tu “firma” en tus historias?


Amalia Corben: Me gusta mucho usar la naturaleza como un espejo emocional para los personajes. Por ejemplo, el contraste entre la bruma y el fuego en la serie no es solo ambiental, sino que refleja el conflicto interno de Lina y Kai: la incertidumbre, lo oculto, la amenaza de la oscuridad frente a la fuerza apasionada y transformadora del fuego. También me gusta que mis símbolos sean un poco ambiguos, para que cada lector pueda interpretarlos de manera personal.


Entrevistador: ¿Tienes alguna anécdota relacionada con la creación de estos símbolos?


Amalia Corben: Sí, durante la escritura del primer libro, tuve un bloqueo creativo que me duró días. Fue cuando decidí abandonar la idea inicial de un simple tatuaje y convertirlo en un símbolo con su propia magia y significado. Esa decisión cambió completamente el rumbo de la historia y, curiosamente, poco después tuve un sueño muy vívido con una llama que no quemaba pero sí iluminaba todo a su alrededor. Fue como si mi subconsciente me indicara el camino a seguir.


Entrevistador: Amalia, sabemos que Melbourne y sus paisajes han sido una gran inspiración para ti. ¿Podrías contarnos cómo esos escenarios cotidianos se transforman en el mundo mágico de Bruma y Fuego?


Amalia Corben: Por supuesto. Melbourne es una ciudad de contrastes: tiene áreas urbanas muy vibrantes y, a la vez, espacios naturales que invitan al silencio y la introspección. Eso me fascinó desde el principio. En Bruma y Fuego, quise reflejar ese mismo contraste, esa tensión entre lo moderno y lo ancestral, lo visible y lo oculto.


Por ejemplo, muchas escenas urbanas en la novela están inspiradas en calles y cafés de Melbourne, con su mezcla de arquitectura histórica y arte contemporáneo. Pero también, los lugares más místicos, como las Ruinas y el Bosque Prohibido, surgen de mis paseos por parques y reservas naturales cercanas, donde la luz se filtra de manera casi mágica entre los árboles, y el silencio se siente casi sagrado.


Entrevistador: ¿Hay algún lugar específico de Melbourne que haya sido un punto clave para la inspiración de alguna escena o personaje?


Amalia Corben: Sí, uno de mis lugares favoritos es el Royal Botanic Gardens. Cuando caminaba por allí, especialmente en invierno con la niebla y el frío, sentía esa mezcla de misterio y paz que luego trasladé a los escenarios donde Lina y Kai buscan refugio. También la arquitectura gótica de algunas iglesias y edificios antiguos me inspiró para la Corte de Cristal y sus salones llenos de luz quebrada y sombras.


Entrevistador: Amalia, la relación entre Lina y Kai es el corazón de la novela. ¿Cómo surgió esta pareja y qué te inspiró para construir su dinámica tan intensa y compleja?


Amalia Corben: La relación entre Lina y Kai nació de una necesidad personal de explorar dos mundos que parecieran opuestos, pero que inevitablemente se necesitan y complementan. Por un lado, Lina representa la humanidad, la fragilidad y la fuerza que viene de aceptar la propia vulnerabilidad. Por otro, Kai es ese ser fae caído, lleno de secretos y heridas, pero con un poder enorme y un pasado oscuro.


Quise que su vínculo fuera algo más que amor romántico; que fuera una unión de dos mitades que luchan por comprenderse y, al hacerlo, encuentran un camino para sanar. La intensidad y complejidad de su relación reflejan esa búsqueda constante de equilibrio entre la pasión y la razón, la magia y la realidad.


Entrevistador: ¿Hubo alguna inspiración real para estos personajes? ¿Personas o experiencias que te influenciaron?


Amalia Corben: Sí, sin duda. Aunque los personajes son ficticios, hay aspectos de personas reales que he conocido, especialmente en cómo enfrentan sus propios demonios y buscan conexiones profundas. También mis propias experiencias de cambio, pérdida y crecimiento emocional influyeron mucho en la creación de Lina y Kai. Quería que fueran auténticos, imperfectos, pero profundamente humanos y fae a la vez.


Entrevistador: Amalia, la magia en Bruma y Fuego tiene un papel fundamental y está muy ligada a las emociones y los vínculos personales. ¿Cómo desarrollaste este sistema mágico tan íntimo y simbólico?


Amalia Corben: La magia, para mí, siempre ha sido una forma de hablar sobre la energía interna de las personas: sus emociones, sus conexiones y, en última instancia, su poder personal. Quería que la magia en esta historia fuera algo que no solo se pueda usar como herramienta, sino que se sienta y se viva a nivel emocional y espiritual.


Por eso, el vínculo incompleto entre Lina y Kai se vuelve el eje para mostrar cómo la magia depende de la confianza, la vulnerabilidad y la unión auténtica. No es solo un poder externo; es la manifestación de lo que llevan dentro, sus miedos, sus deseos y su compromiso mutuo. Este enfoque hace que la magia sea un reflejo directo de la evolución de los personajes y sus relaciones.


Entrevistador: ¿Qué autores o mitologías influyeron en la construcción de esta magia?


Amalia Corben: Me inspiré mucho en mitologías celtas y nórdicas, donde la magia está muy conectada con la naturaleza y los elementos. También leí a autores contemporáneos que manejan la fantasía con un enfoque más emocional y psicológico, como Patrick Rothfuss y N.K. Jemisin. Pero lo que más quise fue crear algo propio, que resonara con la experiencia humana y con la idea de que el amor y la confianza son las fuerzas mágicas más poderosas.


Entrevistador: En tus libros, los paisajes y los escenarios parecen cobrar vida propia. ¿Cómo trabajas la ambientación para que se sienta tan vívida y casi mágica?


Amalia Corben: La ambientación es casi otro personaje en la historia. Vivo en Melbourne, y la combinación de la ciudad moderna con sus espacios naturales, como los parques y la costa, me ha inspirado mucho. Me gusta mezclar esa sensación de realidad con un toque de misterio y magia, como si el mundo cotidiano tuviera una capa oculta que solo algunos pueden ver.


Cuando escribo, trato de usar los sentidos: colores, sonidos, olores… para que el lector no solo vea el paisaje, sino que lo sienta. Los bosques, las ruinas, las noches brumosas — todo eso ayuda a crear esa atmósfera de enigma y encanto que rodea a Lina y Kai. Me gusta pensar que esos escenarios invitan al lector a sumergirse y descubrir algo más allá de lo visible.


Entrevistador: ¿Algún lugar en particular que haya sido clave para la inspiración Bruma y Fuego?


Amalia Corben: Sí, definitivamente. Algunos bosques cerca de la costa de Victoria, con sus nieblas matutinas y la mezcla de árboles antiguos, fueron fundamentales. También las callejuelas históricas y los cafés de Melbourne, donde Lina a menudo reflexiona, me dieron esa sensación de contraste entre lo mundano y lo mágico. Esos lugares me ayudan a recordar que la magia puede estar escondida en los rincones más inesperados.


Entrevistador: Amalia, la relación entre Lina y Kai es el corazón de la historia. ¿Cómo abordaste la evolución de su vínculo a lo largo de la novela?


Amalia Corben: La relación de Lina y Kai es, sin duda, el núcleo emocional de la trama. Quise que su conexión reflejara los altibajos que muchas parejas experimentan, pero con un trasfondo mágico que eleva sus desafíos a un plano más intenso. Desde la incertidumbre inicial, pasando por la confianza que se construye poco a poco, hasta llegar a un vínculo poderoso pero aún frágil, quería mostrar que el amor verdadero no es solo un sentimiento fácil, sino una decisión constante.


Trabajé mucho en que sus interacciones fueran auténticas, con momentos de tensión, vulnerabilidad y crecimiento mutuo. Además, al ser un vínculo mágico incompleto al principio, esto simboliza que las relaciones necesitan trabajo, paciencia y a veces enfrentarse a las propias sombras para poder fortalecerse.


Entrevistador: ¿Hay alguna escena o momento de su relación que consideres clave o favorita?


Amalia Corben: Hay muchas, pero creo que el momento del ritual con la Llama Eterna tiene un significado especial. Es un punto donde no solo se prueban como pareja, sino también como individuos que deben enfrentarse a sus propios miedos y aceptar quiénes son realmente. Ese ritual es una metáfora de la transformación que ocurre cuando te entregas a alguien y al mismo tiempo mantienes tu esencia.


Entrevistador: Finalmente, Amalia, ¿qué esperas que los lectores se lleven después de sumergirse en Bruma y Fuego?


Amalia Corben: Más allá de la aventura, la magia y el romance, espero que los lectores encuentren inspiración en la idea de que el verdadero poder reside en la autenticidad y en la valentía de ser uno mismo, incluso en medio de la adversidad. Lina y Kai representan eso: dos almas que, a pesar de las diferencias, las heridas y los miedos, eligen crear su propio camino, basado en la libertad, el amor y el respeto mutuo.


También deseo que la historia les recuerde que todos llevamos una chispa interior, una "llama" que puede iluminar incluso las noches más oscuras, y que a veces, para descubrirla, es necesario atravesar la bruma y el fuego.


Entrevistador: Muchas gracias, Amalia, por compartir este tiempo y estas maravillosas reflexiones. ¡Esperamos con ansias tus próximas historias!


Amalia Corben: Gracias por acompañarme en este viaje. Estoy emocionada por lo que viene y por seguir compartiendo mundos y emociones con los lectores.



 
 
 

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