FAMOSOS DESPUÉS DE ESTORNUDAR - Yago Zafra
- anel-books

- 20 jul 2025
- 2 Min. de lectura
La tos que se hizo trending: ‘Famosos después de estornudar’, la sátira que disecciona nuestra sed de espectáculo
En una época en la que la fama se gana por accidente, el autor Yago Zafra irrumpe en el panorama literario con Famosos después de estornudar, una sátira tan hilarante como devastadora sobre la fragilidad del prestigio, el absurdo mediático y el culto al gesto espontáneo como mercancía.
La premisa es tan ridícula como profundamente verosímil: un estornudo emitido en directo durante la lectura televisiva de los números de la lotería se convierte en fenómeno viral, desatando una fiebre social por el estornudo “auténtico”. A partir de ahí, Zafra construye un universo donde la tos se institucionaliza, los estornudos se regulan por decreto, y el aplauso colectivo se transforma en epidemia de histeria nasal.
Personajes entre la caricatura y la verdad incómoda
Crisanto, el corrector obsesivo alérgico al polvo cervantino; Eustasia, la ex monja beatificada por estornudar frente al Papa; Arístides, influencer venido a menos convertido en ícono involuntario tras un estornudo disruptivo en plena pasarela... Zafra despliega una fauna entrañable y grotesca, donde cada personaje es una crítica punzante a un aspecto distinto del narcisismo contemporáneo.
Madame Colette, por ejemplo, representa la mercantilización del delirio: su “ministerio respiratorio” y las cartas de mucosa astral no están tan lejos de ciertas terapias holísticas que pueblan hoy las redes con promesas entre lo místico y lo patético.
Estilo elevado, risa profunda
Lo más admirable de Zafra no es solo su agudeza conceptual, sino el modo en que la articula en una prosa rica, barroca a ratos, pero siempre rítmica y deliciosa. El lenguaje es culto sin pedantería, literario sin caer en la ampulosidad, y está impregnado de un humor sutil, elegante, más cercano al monólogo interior de un lector escéptico que a la carcajada fácil.
Como toda buena sátira, Famosos después de estornudar no se limita a reírse del mundo; nos invita a mirar —con una mezcla de ternura y vergüenza— las estructuras que lo hacen posible: la ansiedad por “ser alguien”, la necesidad de diferenciarse por el síntoma más insignificante, la rapidez con que una sociedad entroniza a sus ídolos y los olvida cuando se enfrían las métricas.
Un final digno de su ironía
Sin spoilers, diremos que el desenlace es coherente con el espíritu de la obra: demoledor, poético y discretamente cruel. El estornudo más puro no proviene de una celebridad, sino de un niño sin nombre. Y con ello, Zafra parece decirnos que la autenticidad no se grita, ni se monetiza, ni se transmite en directo. Simplemente sucede… y se pierde en el aire.
Un estornudo literario que no pasa desapercibido
Famosos después de estornudar es, en suma, una de las novelas más refrescantes (e irritantes, en el mejor sentido) del año. A medio camino entre Cervantes, Ionesco y un community manager con crisis existencial, Yago Zafra ha firmado una obra que no solo hace reír, sino que también —como todo buen estornudo— nos obliga a cerrar los ojos, soltar el aire… y repensar en qué estamos convirtiendo la realidad.


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